Hablar de La Cabrera es adentrarse en una historia de fuego, carne y hospitalidad que nació en Buenos Aires y hoy conquista paladares en todo el mundo. Fundada por el chef Gastón Riveira, esta parrilla de barrio se ha convertido en sinónimo de cocina argentina de alto nivel, con una esencia que respeta la tradición y a la vez se reinventa con cada nueva apertura. Ahora, su expansión escribe un nuevo capítulo con la llegada de La Cabrera a la vibrante Colonia Roma, uno de los epicentros gastronómicos de la Ciudad de México.
El ADN de La Cabrera se resume en su “+” filosófico: Menú, Ambiente, Servicio y Administración. Cada letra es un pilar que sostiene una experiencia que va más allá de sentarse a comer carne; es un ritual de fuego vivo, cortes de calidad innegociable y la calidez de un anfitrión que aconseja sin pretensiones. “Nuestra filosofía es clara: somos menú, ambiente, servicio y administración. Esa es la base de toda la gastronomía”, destaca Riveira.
La historia detrás de La Cabrera es tan sabrosa como su ribeye. Gastón, quien estuvo a punto de ser abogado por insistencia de su padre, siguió el instinto que despertó viendo a su madre y a su abuelo prender la parrilla cada fin de semana. “A mí no me gustaban las leyes, me gustaba la gastronomía, me seducía ese circo, el fuego, la carne… eso me daba felicidad”, recuerda el chef, mientras habla de cómo la carne siempre fue parte de su vida familiar.
Hoy La Cabrera suma 26 sucursales internacionales y mantiene su esencia intacta. “Mantener la identidad es lo más importante. No importa dónde estemos: la calidad no se negocia”, asegura. Razas Angus, Hereford y Wagyu seleccionadas, maduraciones cuidadas y brasas siempre al rojo vivo son parte de esa identidad que los ha llevado a enamorar comensales de distintos rincones del mundo.


El nuevo local en la Colonia Roma no será la excepción. Aquí, la cocina a la vista y las brasas vivas serán protagonistas, invitando a los comensales a sentir la carne desde que se prende el fuego. “El fuego es un gran atractivo, es show. La gente viene, se saca la foto, vive la experiencia”, afirma Gastón, convencido de que el ritual del fuego es tan importante como el corte. Y no solo se trata del asado clásico: La Cabrera se atreve con nuevos cortes de temporada y postres que honran la repostería argentina con toques locales.
Para el chef, cada mesa debe ser una celebración del barrio. “Somos un bistró barroco de barrio. Queremos que la gente se sienta en casa, que coma bien, que vuelva”, comparte. La experiencia se completa con mesas generosas, manteles blancos, paredes decoradas con elementos kitsch y un ambiente donde se mezclan el aroma de la parrilla y el murmullo de conversaciones felices.
Para los amantes de la carne, el lanzamiento de La Cabrera en la Roma será una fiesta. No faltarán cortes estrella como el ribeye u ojo de bife, el asado de tira y nuevas sorpresas como la “arañita” o Spider steak, un corte exclusivo que pocas veces llega a la mesa porque, como dice Gastón entre risas, “es el corte del carnicero, nunca llega a la mesa porque se lo queda”. Así, cada visita promete descubrimientos y un bocado de tradición que viaja desde Buenos Aires.
En la Roma, la llama de La Cabrera promete prender una nueva pasión por la parrilla, fusionando el ritual argentino con la calidez y apertura de la CDMX. Como resume Riveira: “El fuego es nuestra alegría, y compartirlo con la gente es lo que nos hace únicos”. Una invitación irresistible para quienes saben que detrás de cada asado hay mucho más que carne: hay historias, amigos, sobremesas largas y un fuego encendido que nunca se apaga.
